El uso de enmiendas orgánicas en suelos agrícolas es una práctica ancestral que ha ido evolucionando paralelamente a los avances tecnológicos en la producción agrícola. En los inicios de la agricultura, el estiércol de origen animal y otros residuos orgánicos, como el de los cultivos, eran utilizados como única fuente de nutrientes para el suelo.
Un material orgánico estable que se aplica como enmienda, dosificado en función de las características y necesidades del suelo, garantiza que con el paso del tiempo el deterioro del sustrato suelo se minimice y se pueda lograr una verdadera agricultura sostenible.
